Defenestrado por la injusticia y
el correspondiente mutismo servil.
Cráneo choca en mi lengua
callada,
vuelve resentido y anega las
arterias con su rabia corrosiva.
Piensas, en eso gastas las energías,
piensas y te pierdes, más y más lejos de lo real.
Te construyes un palacio de
basura,
lo coloreas con juegos de
palabras para creer que es arte;
pero que, al asumir que no lo son,
precipitan en tu cara como un barril de fecas
de animales diversos, humanos diversos.
Llueve sobre cagado, un buen
epitafio para tu sino:
las piedras de tu brazo hacia el
espejo de cemento
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