Un amigo me dejó en jaque con una
frase: “lo que se guarda, se pierde”. Ciertamente compartir los conocimientos y
experiencias nos hace crecer juntos, ese
es el plus de la condición humana; el retenerlos y acumularlos sólo los pudre y
nos pudre.
En mi caso, no obstante, hay dos
deber-seres que me atoran esa simple acción: devalúo mis conocimientos por no
tener valor de mercado, no tener utilidad específica y, cuestionarme el que en
todo se manifiesta el enorme ego.
Una columnista de Publimetro hace
un tiempo desnudaba las motivaciones narcisistas de los que nos gusta escribir;
me reconozco allí, soterradamente, en parte, hay un querer lucirme cuando comparto alguna reflexión. He sentido
que eso le resta valor de autenticidad a esas letras, pero pensándolo bien,
como alguien dijo, no hay que esperar a ser perfectos para practicar el bien,
sino practicarlo para encaminarse a ella.
Por lo tanto, permítome retomar esta cosa de escribir que es lo que más
fácil me sale para comunicar, a riesgo de que el yo – yo contamine la muestra;
después de todo, todo lo que expresamos es desde el sí mismo.
Lo que más me gusta de los
profetas bíblicos es la potencia simbólica de algunas acciones suyas, actos
estrafalarios y contundentes que remecían a sus paisanos. Para mí, cualquier
hecho que sale de la cotidianidad tiene un
valor comunicativo, como un mensaje del cosmos, o una onda así (aunque
viviendo en conciencia presente, se supone que cada cosa tiene su significación). Así for example, analicemos esta mañana:
Me venía atrasado al trabajo, en
vez de salir apurado atropellando y
chocando con todo como usualmente hago, decidí salir cuidadosamente y fluir con
la carretera, llego bien, saludo y aprovecho de ir al baño. Hasta ahí me llegó
el tranquilismo zen cuando no me fijo que el chorro apunta a los calzoncillos, dejándolos inutilizables! Por suerte los pantalones se salvaron y he pasado
piola, solo sabiendo yo que no llevo ese adminículo contenedor, represor, occidental, capitalista,
marxista, leninista… y me siento caminando con la frescura de la libertad, que se coarta
por los equipajes ropísticos con que nos envuelve la cultura.
Ok esta volá simplona no tiene nada de
profético, pero a mí me ha dado pie para volver al placer de escribir custiones, pa pensar en eso de la
perspectiva Queer* que me ha estado llamando la atención últimamente, esa cosa
disruptiva tan disonante con lo que tradicionalmente creemos… en
fin, echar a volar la mente abriéndose a nuevos espacios.
Volviendo al comienzo, estas
cosas no son conocimientos propiamente tales, son efluvios de corriente que, en
vez de ir a parar al baño y perderse,
llegan a tus retinas que, vaya uno a saber cuáles, pero algunas sinapsis provocarán en tu cerebro. Por eso, siguiendo con el lenguaje de baño, una
conclusión final: hay que ser selectivo con lo que lees, observas o incorporas,
mira que el que come caca transmite pura
mierda!
Cristian Lorca
P.D. Pensaba insertar un párrafo
de Leonardo Boff, donde hablaba que hoy se concibe la educación como “economía del conocimiento al servicio
del mercado” pero me dio masturbación ver cómo incluirlo, así es que les dejo
el link y la cita que hace de Hannah
Arendt que decía: se puede seguir
aprendiendo hasta el fin de la vida sin educarse jamás. Educar implica aprender
a conocer y hacer, pero sobre todo aprender a ser, a convivir y a cuidar.
Implica construir sentidos de vida, saber tratar con la compleja condition humaine y definirse frente a
los rumbos de la historia.
+ Reinventando la educación, Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=490
+Sobre la teoría Queer: http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_queer
+ La fotografía es de Andre Brito
+ Na que ver, pero para recordar el video de Divina Gloria "Desnudita es mejor"
http://www.youtube.com/watch?v=59z9Fqvb2pk

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