4 de septiembre de 1970 victoria de Salvador Allende, la increíble certeza de que al fin les toca a los pobres, de que un sueño de igualdad, de un Chile con todos es posible...
11 de septiembre de 1973 abrupto fin de la primavera. Tres años se tardaron los poderosos en hacer naufragar el barquito, 17 más en romper las piernas de quienes lucharon por la utópica libertad e inocular -vía miedo y mentira- la droga conformista nuevamente; ahora con el sabroso slogan del éxito personal, del premio al esfuerzo, del jaguar desarrollado. Y 20 años más para consolidar la fórmula con nuestros políticos que se compraron (o se vendieron a) el cuento.
Alguna vez oí que las divisiones en Chile, las heridas del pasado no sanarán mientras viva el último familiar de detenidos desaparecidos y de los golpistas y represores. Así de crudo. Lo triste es que esto puede ser verdad. A los afectados directos nadie es quien para pedirles perdón, mucho menos olvido; a quienes aun callan,o peor aun, siguen defendiendo lo indefendible solo un golpe de conciencia podría darles el valor de un gesto de honor.
Que la historia es muy reciente para juzgarla con objetividad, nos dicen. Pero la historia que reescribió la dictadura, sí que podemos desmontarla ¿cómo hacerlo si aun nos drogamos con las entretenciones televisivas o sus "informaciones"? Un primer paso es tener la voluntad de escuchar otras fuentes, ver documentales, visitar museos, siquiera mirar programas que se atrevan a mostrar otros ángulos, y no decir "ya están otra vez con lo del '73" como si eso ya fue y no tuviera ninguna implicancia hoy.
Nos dicen cada año por los miedos del 11 "son puros delincuentes, esos que destrozan ni vivían pal '73 prendan una vela si tanto les importa lo que pasó|". Pues bien, más que una provocación, lo tomé como el mínimo gesto que no pase de ser una cómoda opinión desde el teclado. Participé en el Estadio Nacional, el simple acto de encender una vela frente a un rostro de un compatriota, estar junto a tantos que recuerdan sus muertos y torturados o que simplemente como yo, quieren ver in situ lo que se vivió en esos tiempos oscuros.
Lo que puedo decir es que es distinto que lo leas o te lo cuenten, hay huellas allí, es un golpe de realidad caminar por donde ellos lo hicieron, ponerse mínimamente en su lugar... y otro golpe volver a casa y ver que aun debaten entre Allende y Pinochet, como si se pudiera empatar o comparar personas de talante tan opuesto.
Repito golpe tantas veces, y es que parece que muchos palos han golpeado nuestra cabeza, una esquizofrenia chilensis. Tal vez sea cierto, mi generación X y las previas que vivieron de cerca esos traumáticos tiempos no tenemos el reseteo necesario para mirar diferente. La esperanza son los jóvenes, los que se movieron el 2011 para hacernos salir del letargo. que no los trague el stablishment, que no caigan deslumbrados por las luces de neón de este sistema. Viva ese Chile!!
Repito golpe tantas veces, y es que parece que muchos palos han golpeado nuestra cabeza, una esquizofrenia chilensis. Tal vez sea cierto, mi generación X y las previas que vivieron de cerca esos traumáticos tiempos no tenemos el reseteo necesario para mirar diferente. La esperanza son los jóvenes, los que se movieron el 2011 para hacernos salir del letargo. que no los trague el stablishment, que no caigan deslumbrados por las luces de neón de este sistema. Viva ese Chile!!



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