domingo, 28 de febrero de 2016

VIÑA 2016 BALANCE



Este año me ha vuelto a gustar el Festival de Viña, la parrilla programática estuvo más equilibrada y diversificada, saliendo un poco de los repetidos Chayane-Arjona-Bosé; y dándole cierta frescura y dinamismo al show; por ejemplo con las cápsulas al inicio, donde actúan los mismos artistas, eso les devuelve  cercanía, (como la que se daba  cuando debían quedarse más días al hacer dos shows en los ’80); pasa también que los cantantes como ya no venden discos, bajan del divismo y se hacen más accesibles para interactuar y hacer colaboraciones incluso.
Las competencias tienen mejor calidad, los medios insisten en subvalorarlas pero al menos en la Quinta sí se le presta atención (es lo que noté el día que fui).  El humor fue otro paso adelante atreviéndose de lleno con el stand up; en algunos casos, siendo transgresores y pisando callos por todos lados, como tiene que ser el humor!

TOP 5:

1° Lionel Richie, un show redondo, dio una clase magistral de manejo escénico apoyado por un carisma y  voz casi intactas y una banda de calidad. Quedará en los anales históricos de lo mejor que ha pasado por Viña.
2° Pablo Alborán, llega en plena vigencia, encaminado a ser de los grandes del pop en español, renovador de la balada romántica (sucesor de Camilo Cesto y Julio Iglesias) y con materia prima para ampliar sus registros. El tipo es perfecto; te canta, te compone, te menea, es mino, las tiene todas! (aclaro que no es de mi gusto como hombre ni es la música que suelo escuchar, de hecho antes lo confundía con el Serrano , Jarabe de Palo y toda esa gente).
3° Eros Ramazzotti, un disfrute tranquilo ver su show, apoyado en una gran banda, buenos clásicos y material nuevo.
4° y  5° Natalia Valdebenito y Edo Caroe, ambos con distintos estilos y enfoques hacen una propuesta de humor nueva, arriesgada y que hiere sensibilidades,  porque retrata  crítica, y muchas veces lúcidamente, nuestra realidad chilena.

Mención Honrosa para Ana Torroja que, aunque tiene algo gastada su voz, igualmente nos evoca con dignidad los clásicos de Mecano y los de solista. Rick Astley, que muestra ser más que un par de temas pegajosos de los ´80, como quedó encasillado en ese pop-dance simplón no se reconoce el potencial de su voz y su onda medio soul.

Lo mejorable: Es difícil dar gusto a todos, pero así como este año hubo exceso de regaetón, la próxima vez se debiera dar cabida a un buen grupo rock  y músicos emergentes chilenos (en un bloque podrían ir tres bandas haciendo temas propios, tributos y colaboraciones al estilo del programa Puro Chile de TVN).   

Por último, ir al Festival casi siempre ha sido algo muy entretenido, la efervescencia que se genera, una acústica especial, un ambiente,  escuchar canciones viejas que te transportan a recuerdos-olvidados, no sé pero no es como ir a cualquier concierto. Como te banco Viña!

Aquí las mejores presentaciones, según yo:

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